miércoles, 11 de septiembre de 2013

La vulnerabilidad humana frente al cambio climático


Las comunidades indígenas con su estilo de vida son los que pueden resultar más amenazados, por los cambios ambientales.
Por todo esto ha habido un cambio de desajustes en la cosecha.
Las comunidades más pobres son las más vulnerables a los fenómenos naturales por la falta de los servicios de asistencia social, plagas, enfermedades respiratorias etc.

Se han estado ocupando lugares indebidos ya que las tierras en lugares de riesgos son más fértiles, y el otro motivo es por falta de dinero, se ven obligados a vivir en las zonas marginadas.

La función del sumidero es reciclar nutrientes, la descomposición y purificación natural y filtración aire y agua. Cuando se ve interrumpida puede  causar grabes consecuencias en la salud debido a que ocurre mucha contaminación.

El efecto en la población

La salud resulta afectada por la condición ambiental y la mala calidad del medio ambiente.
Los alimentos que se cultivan son riesgosos por la contaminaron del suelo.

Respuestas a  la vulnerabilidad humana

La vulnerabilidad humana respecto a los cambios ambientales tiene una importante dimensión económica.  El bienestar humano está inextricablemente vinculado con los ecosistemas por los bienes y servicios que éstos ofrecen. Tales bienes y servicios pueden ser comerciables, por ejemplo, los alimentos o productos forestales, o no comerciables, como el flujo regulado del agua, de modo que cualquier reducción o deterioro en el suministro conlleva una pérdida para el bienestar humano.
Las dimensiones económicas de la vulnerabilidad al cambio ambiental con frecuencia se concentran en el efecto de desastres naturales u otros sucesos extremos.
Mientras que las pérdidas totales pueden llegar a los puntos máximos en los países desarrollados, con una infraestructura costosa, el impacto para la economía de las regiones en desarrollo puede ser mayor.
Se necesita efectuar una evaluación regular de los niveles y tendencias de la vulnerabilidad de diferentes grupos, como base para la formulación de medidas específicas para la reducción de la vulnerabilidad y la evaluación de su impacto.
La vulnerabilidad debe ser reconocida como un indicador clave de la gravedad de los problemas ambientales, como el calentamiento del planeta.
Con el fin de lograr mejoras realmente significativas, la prioridad debe estar en las políticas que reduzcan la vulnerabilidad de los pobres como parte de las estrategias generales de la reducción de la pobreza.
La creciente vulnerabilidad humana, de modo que aún son pocas las políticas que se ocupan específicamente de este asunto. Son dos los tipos de respuestas políticas posibles: reducir la amenaza mediante iniciativas de prevención y preparación, y mejorar la capacidad de control de los grupos  vulnerables para poder enfrentar la amenaza.
La exposición humana se puede reducir reforzando la infraestructura, por ejemplo, mejorando las normas de construcción, reforzando el control de inundaciones, plantando árboles para la estabilización del suelo o el control de avalanchas, y proporcionando refugios o albergues seguros.
La capacidad de controlar las amenazas implica la capacidad de absorber los impactos protegiéndose contra ellos o adaptándose a los mismos. También implica tomar medidas anticipadas para costear posibles daños.
Cuando no se puede reducir o eliminar una amenaza, adaptarse a ella puede ser una respuesta efectiva. La adaptación implica ajustes físicos o medidas técnicas (como construir rompeolas más altos) y cambiar formas de comportamiento, actividades económicas y organización social para ser más compatible con las condiciones o amenazas existentes o emergentes.
Una de las respuestas más efectivas ante la vulnerabilidad humana al cambio ambiental es el fortalecimiento de los mecanismos de alerta temprana. Si la alerta se recibe a tiempo se pueden tomar muchas medidas para proteger la vida y la propiedad.
La evaluación de la vulnerabilidad mide la gravedad de las posibles amenazas con base en los peligros conocidos y el nivel de vulnerabilidad de la sociedad y las personas.
Al calcular la vulnerabilidad, la escala geográfica es importante. Una sola cifra nacional puede ocultar muchas variaciones significativas.

La creciente comprensión de los procesos ambientales y una capacidad en aumento para emitir alertas tempranas ayudarán a detectar las amenazas y los riesgos, y ofrecer las respuestas adecuadas. Asimismo, en la actualidad hay mejores medios para prevenir y reducir el daño a las personas y las consecuencias negativas para las economías y las comunidades. Una mayor inversión ahora en una sólida gestión ambiental, en la preparación de la comunidad y en la reducción de la vulnerabilidad se traducirá en importantes ahorros para el futuro.


“RETOS ETICOS Y ECOLOGICOS DEL MERCADO MUNDIAL”
Población. El número de personas en el planeta no es un problema per se. Más que el número de habitantes, el origen del perjuicio ambiental global es la tasa de consumo (directamente proporcional a la tasa de impacto) por habitante. Esgrimir una ética ambiental para obligar al Tercer Mundo a controlar su tasa de natalidad no es más que falsear la realidad, ya que el deterioro ambiental es proporcional al aumento del consumo en países ricos, no al aumento de población en los países pobres.
 La relación que hay hoy en día con la sociedad y el medio ambiente, no solo es una comparación sino, que es una de las problemáticas más graves con las que ha entrado la humanidad en el nuevo siglo es la denominada "medioambiental", "ecológica", "socio ambiental". Nos hallamos ante gravísimos impactos negativos en el medio ambiente, derivados de la imposición de un modelo de desarrollo econocéntrico, típico de la cultura industrial occidental, basado en la superproducción y el sobreconsumo de un porcentaje reducido de la humanidad, sobre la base de una flagrante desigualdad en la distribución tanto de recursos como de beneficios y responsabilidades en el deterioro ambiental global.
Gran parte de este deterioro tiene que ver con las consecuencias que el desarrollo tecnológico, determinante del progreso alcanzado por la humanidad, ha tenido en la alteración de los equilibrios ecológicos globales, algunos con carácter de irreversibilidad, así como en el incremento de las desigualdades globales en base a la constitución de una "superé lite" tecnológica y económica, creadora de valores y modelos de vida. Gracias a las aportaciones de la ciencia ecológica, una toma de conciencia de las degradaciones del medio natural tanto local (ciudades, lagos, ríos) como global (océanos, atmósfera) afectando a la calidad de los alimentos, agua, aire, recursos en general y por tanto a la salud de los ciudadanos. Emerge así la conciencia ecológica, vinculada en la juventud de los años sesenta, a un sentimiento romántico de la naturaleza, que encontró en el mensaje ecológico una justificación racional cuyo origen se sitúa en el ámbito de los comportamientos individuales y colectivos de los sistemas sociales, se irá progresivamente demandando el desarrollo de nuevas perspectivas éticas y educativas orientadas a mejorar las relaciones entre los seres humanos y su entorno.
La ética ecológica necesita enmarcarse en el paradigma ecológico como modelo interdisciplinar, para comprender la crisis ecológica global como "crisis civilizatoria", en la que como planteara Hernández del Águila: "La degradación del medio natural y la degradación del medio social son dos manifestaciones de un mismo problema". A todos pertenece, aunque no se considere exclusivamente vinculado al ámbito de la pertenencia personal (quizá ahí radique una de las grandes dificultades para asumir nuestra implicación y responsabilidad ante el uso del mismo).
La crisis ambiental se plantea como la crisis de un modelo de civilización y desarrollo, guiada por criterios morales de "dominio de la tierra" para satisfacer las necesidades de producción, consumo y crecimiento económico de una parte reducida de la Humanidad, que impone su cultura al resto del mundo.
Entendemos crisis ambiental a la disminución de la sustentabilidad de la vida. La sustentabilidad de la vida requiere que vivamos de acuerdo a la potencialidad de un lugar, sin sobrepasar su capacidad de acarreo.
La crisis ambiental por tanto es el resultado de la forma excesiva en que se han estado explotando y se explotan los recursos naturales del planeta. Nuestras prácticas de producción, consumo y distribución por lo general no han contemplado los ciclos en que la naturaleza renueva dichos recursos.
En concreto, la crisis de la sustentabilidad de la vida ha resultado en una serie de procesos interrelacionados:
• Degradación de la tierra
• Contaminación
• Escasez de agua
• Exceso de desperdicios
• Calentamiento Global
• Sequías extremas en unas partes e inundaciones       en otras
• Desastres naturales
• Crisis energética

• Extinción de especies

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