El
medio ambiente no es ajeno a la especie humana. Las características físicas,
químicas y biológicas del medio que nos rodea ofrecen el marco óptimo para
nuestro desarrollo. El medio ambiente se define como todos aquellos elementos
que nos envuelven, vivos o inertes, además de sus interrelaciones. La
erradicación o alteración de cualquiera de sus elementos o flujos de materia o
energía, puede desembocar en una pérdida de la función que venía desarrollando
ese ecosistema. La pérdida de los componentes vivos, las especies, tiene una
especial trascendencia social y también una importancia económica creciente.
LAS
GRANDES ACTIVIDADES GENERADORAS DE IMPACTO AMBIENTAL.
La energía se consume en el
ámbito doméstico, la industria o el transporte. Las actividades industriales
tienen un efecto sobre el medio muy variable, según el sector, la tecnología
utilizada y el tipo de recursos empleados. Los impactos derivados de la
producción industrial se pueden dividir en dos: el uso de recursos desde su
extracción hasta su desecho, y el consumo de energía. Los efectos más
generalizados son la contaminación de la atmósfera, suelo y agua, y el
agotamiento de los recursos tanto minerales como vivos.
El
transporte es responsable de un alto porcentaje del deterioro ambiental,
repartido en el uso de materias primas, la transformación del territorio por la
construcción de infraestructuras y el consumo de combustible. Aporta un 20% de
los gases invernadero y un porcentaje similar en deposiciones ácidas. Además,
es la primera fuente de ruidos y olores en las ciudades.
Fertilizantes.
La producción de fertilizantes supera los 100 millones de toneladas por año y
la demanda sigue en aumento. Su producción consume el 1.3 % de la energía
mundial, lo cual tiene a su vez implicaciones ambientales: CO2, residuos radiactivos,
presas, etc. En ocasiones, su uso abusivo ha sido fomentado por los propios
fabricantes produciendo una serie de consecuencias negativas, tanto ambientales
como económicas: contaminación de acuíferos, ríos, lagos y aguas costeras.
PROBLEMAS
AMBIENTALES MÁS IMPORTANTES.
Deforestación
La
deforestación es la eliminación de la cubierta vegetal, ya sean árboles,
arbustos o hierbas. Los ecosistemas arbolados, que antaño ocupaban una
extensión de unos 5000 millones de hectáreas en toda la Tierra, actualmente los
hemos reducido a menos de 3000 millones hectáreas, empobreciendo además su
calidad ambiental, hecho reflejado en un menor número de especies, en una menor
densidad de árboles, en la fragmentación del paisaje y, en la contaminación.
Desertificación.
La
desertificación es la disminución o eliminación irreversible de la cobertura
vegetal. Se origina cuando se actúa inadecuadamente sobre el territorio.
En contraposición, el concepto
desertización se refiere a procesos de origen natural, como el origen de
desiertos a lo largo del tiempo geológico. Casi un tercio de la superficie
terrestre se encuentra en una situación delicada frente a la desertificación,
donde vive un 20% de la población mundial. La desertificación está asociada a
la disminución de la capacidad del suelo para soportar vida vegetal o a la
pérdida por erosión del propio suelo.
La
erosión del suelo es el arrastre de partículas de sedimento hacia otras zonas,
producido por el viento o la lluvia. Este efecto se incrementa si la tierra no posee
una cobertura vegetal adecuada. La deforestación, desertificación y la erosión
son tres problemas ambientales íntimamente relacionados. La deforestación
aumenta el riesgo de erosión, que puede a su vez llegar a producir
desertificación. La erosión es un proceso que se retroalimenta, ya que la
eliminación de la cubierta vegetal aumenta la erosión del suelo, que a su vez
dificulta la recolonización.
Pérdida
de biodiversidad
Biodiversidad
es un término que hace referencia a la
variabilidad de las formas de vida, ya sea el número de especies (diversidad
específica), la variabilidad genética dentro de una especie (diversidad
genética), o la diversidad de ecosistemas. El impacto sobre la biodiversidad no
es exclusivamente debido a procesos de extinción ya que la modificación del
número de individuos de determinadas especies puede tener consecuencias
negativas para la perdurabilidad de todo el ecosistema.
Cambio
climático y efecto invernadero.
La
emisión de gases con efecto invernadero que producen determinadas actividades
humanas, dan lugar a un aumento de la retención de radiación, que se transforma
en un incremento de la temperatura global, repercutiendo de forma desigual en
las distintas zonas del planeta debido a los vientos y corrientes oceánicas.
Contaminación
del aire, agua y suelo
La
contaminación del aire, agua y suelo están interrelacionadas, ya que al
introducir un contaminante en alguno de estos medios puede pasar a los demás,
produciendo efectos nocivos en la salud de las poblaciones.
En este tema se han
mostrado las principales características de los problemas ambientales más
relevantes, sus impactos. Existen multitud de problemas
ambientales, con las más diversas causas y consecuencias, pero todos ellos
tienen una causa en común: son originados por el hombre y repercuten
negativamente sobre él. Se podría pensar que los problemas ambientales son
ajenos a nosotros, y que aquello que se llama medio ambiente es lo único que
sufre las consecuencias de nuestra actividad. Nada más lejos de la realidad. La
contaminación del aire, mares y ríos, la pérdida de hábitats naturales y
especies, y un largo etcétera, influye negativamente sobre nosotros, sobre
nuestra salud, nuestra calidad de vida y también sobre las generaciones
venideras
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