Cada sociedad tiene interacciones con su medio ambiente,
tales como el desarrollo económico, tecnológico y social que habitualmente genera tensiones o riesgos
de transformación, así como procesos de degradación ecológica que producen
vínculos muy estrechos entre los conceptos de salud/enfermedad y muerte con la
vida en sociedad y con su medio ambiente. La escala y alcance de tales
degradaciones ecológicas sobre el medio físico, así como en la salud humana,
han ido incrementándose a lo largo de los años y sus antecedentes en relación
con el medio ambiente (contaminación) van desde el aumento de la urbanización,
el desarrollo de la industrialización así como el crecimiento rápido de la
población; éstos a su vez provocan la existencia de un mayor número de personas
expuestas a un incremento notable de la concentración de diferentes agentes
contaminantes.
Por lo que se puede considerar como consecuencias de
tales agentes contaminantes a la escasez de agua potable, deficiente red de
alcantarillado, una defectuosa recogida de basura, contaminación atmosférica,
etc., lo cual condiciona elevadas tasas de morbilidad, de mortalidad infantil así
como enfermedades infectocontagiosas y un descenso en la esperanza de vida al
nacer. Por tanto el modelo de desarrollo congestivo, con el incremento de la
población y el gran consumo energético está empeorando las condiciones de salud
de la población y al mismo tiempo produciendo la llamada degradación ecológica.
Hay que aceptar que los recursos naturales no son
infinitos y que el planeta tiene sus límites; que los riesgos no son
inevitables, que es necesario hacer una apuesta decidida por la sustentabilidad
(capacidad de carga), la equidad (marco global), pensar globalmente y actuar
localmente. Los cambios sociales ante los problemas de degradación ecológica y
sus consecuencias sobre la salud humana no son inmediatos y tanto las actitudes
como los valores sociales requieren de un intervalo de tiempo para que se
produzcan nuevas normativas legales, estrategias políticas y sociales.
Así pues, los contaminantes antes mencionados tanto del
agua, el suelo, los alimentos y el aire pueden, a través de las cadenas tróficas ingresar en el
individuo a través de diferentes vías o rutas de exposición, provocando
alteraciones en diferentes órganos y aparatos así como riesgos en la salud
humana.
ELEMENTOS BÁSICOS PARA LA VIDA: AGUA,
AIRE Y ALIMENTOS
Uno
de los problemas de los procesos de urbanización, tanto en los países
desarrollados como en los países en vías de desarrollo, es el abastecimiento de
agua y su depuración, así como un aire no contaminado. El incremento del
consumo de energía y de agua es el exponente del desarrollo social y económico
de una sociedad. Sin embargo, no se tienen en cuenta otros posibles efectos
perversos que redundarán en el bienestar, la salud y la calidad de vida del
ciudadano. La contaminación aérea y sus consecuencias sobre las enfermedades
del árbol respiratorio se conocen desde antiguo, aunque alcanza una magnitud
sin precedentes en la actualidad. El Agua es un recurso natural, básico para la
vida y el desarrollo social y cultural. Además, es un elemento imprescindible
para que se desarrollen las funciones metabólicas con normalidad. La
contaminación de los alimentos por microorganismos y toxinas ha sido objeto de
múltiples investigaciones y estudios, y sus consecuencias sobre la salud de la
población se conocen desde hace mucho tiempo. No obstante, la contaminación
producida como consecuencia del desarrollo industrial y del aumento de la
producción del consumo alimentario es menos reconocida.
ENFERMEDADES SOCIALES RELACIONADAS CON
LA CONTAMINACIÓN
El
proceso de adaptación de cualquier ser viviente es complejo y difícil, expuesto
a peligros procedentes de la propia naturaleza y, en el caso del hombre, creados
por la propia sociedad.
ESTRATEGIAS DE FUTURO
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